En el lugar que habitamos
Durante mucho tiempo las mujeres hemos enfrentado obstáculos para el acceso a una vivienda adecuada, ya sea por la violencia, la discriminación la falta de acceso a créditos, reclamos de herencias, carencias culturales o muchos otros motivos que históricamente nos impedían ser propietarias.
Las mujeres tenemos derecho a un techo adecuado que podamos costear, acorde a nuestras necesidades, que cuente con acceso a servicios, escuelas y empleos: también tenemos derecho a tener seguridad de la tenencia de nuestra vivienda sin la amenaza del desalojo o la expulsión de nuestros hogares o tierras.
Nuestra constitución reconoce las condiciones de vida de los pueblos y comunidades indígenas, sus espacios para la convivencia y recreación mediante acciones que garanticen el acceso al financiamiento para la construcción y mejoramiento de vivienda, así como la ampliación de la cobertura de los servicios sociales básicos en armonía con su entorno natural y cultural, sus conocimientos y tecnologías tradicionales.
Importante: Si no has podido ejercer este derecho puedes acudir a la Secretaría de Desarrollo Agrario,Territorial y Urbano (SEDATU), al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) y a la Comisión Nacional de Vivienda que cuentan con programas para regularizar la tenencia de la tierra, así como brindar subsidios.
