“El argumento en favor de extender a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (personas LGBT) los mismos derechos que gozan todas las demás personas no es radical ni complicado. Se basa en dos principios fundamentales que sustentan las normas internacionales de derechos humanos: igualdad y no discriminación. Las palabras iniciales de la Declaración Universal de Derechos Humanos son inequívocas: “Todos los seres nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
Como sociedad debemos promover valores que garanticen la no discriminación y la igualdad de todas las personas, evitando así generar desigualdades sociales, exclusión social y marginación etc., juntos podemos hacer los cambios necesarios que permitan paz social.
